La Granja de

San Idelfonso

Pasear por el Real Sitio de San Ildefonso es como retroceder al s. XVIII y sentirse miembro de la corte real. Calles rectas que llevan a Palacio, esbeltos árboles llenos de grandeza, fuentes majestuosas que riegan los jardines de un palacio lleno de tesoros... Y todo al pie de la magnífica sierra de Guadarrama.  

Qué ver en La Granja de San Ildefonso

La Granja de San Ildefonso, anclada en un formidable circo natural a los pies del Peñalara y rodeada de grandes pinares, tiene un legado arquitectónico de grandes dimensiones, gracias al Palacio Real y a sus Jardines, pero también a su Colegiata, a la Casa de los Oficios, a los Canónigos, a la Casa de los Infantes o el Cuartel de Guardias de Corps. Sin olvidar la importancia industrial y artesanal de la Real Fábrica de Cristal, con su Fundación Tecnológica del Vidrio, o el últimamente restaurado Pozo de Nieve. 

 

Su origen se debe a Enrique IV y su afición a la caza. Fue él quien en 1450 construyó aquí un albergue y una ermita dedicada a San Ildefonso, terrenos donados unos años más tarde por los Reyes Católicos a los Monjes Jerónimos de El Parral de Segovia. Los monjes construyeron una hospedería y una granja, que es la que dio nombre a la localidad. El lugar atrajo a Felipe V, quien empezó a levantar a principio del s. XVIII un Palacio Real con sus propios jardines, muy típico de la realeza europea de la época, finalizándose las obras durante el reinado de Carlos III.